martes, 12 de abril de 2011

Viajes...


Hoy, 12 de abril, hace ya más de un mes que no escribo. Sé que toda la culpa es mía, pero también me excuso en el Erasmus. Nunca antes un curso se me había pasado tan rápido, y ahora, aún, con dos meses por delante, siento que ya se va a acabar, por tanto, es muy difícil sacar tiempo y ganas para escribir.

Son muchas las cosas que han pasado desde entonces, pero como son grandes recuerdos, aún no las he olvidado. Empezaré por el principio.. Después de pasar los exámenes (todos aprobados) se sucedieron un par de viajes. El más inolviable, el de Venecia. El más necesitado, la vuelta a Las Palmas y el más improvisado, la visita nocturna a Siena.

Como me gustan las cosas ordenadas, empezaré por el primero, el viaje a los Carnavales de Venecia.

Todo empezó desde que sabíamos que nos veníamos a Florencia de Erasmus. " Ah! Pues en Carnavales podemos ir a Venecia! Qué bien!" exclamábamos sin saber, que al final se haría realidad. Lo cierto es que todo el grupo quería ir pero los días pasaban y pasaban y no se buscaba alojamiento. Sí, como siempre, dejando todo para el último momento. Un día, nos decidimos a buscar, y en ese momento, casi nos damos por vencidas. Todo muy caro o muy lejos. Pero al final, después de una reserva equivocada para otro mes, y de una "cancelación" por parte del hostal a un día de ir, nos vimos con las maletas subidas al tren y nuestro habitáculo para nosotras. El viaje en tren se hizo corto, nos lo pasamos bastante bien contándonos cosas las unas de las otras, ahora ya sé que el color favorito de Stefi es el naranja, o que a Patry le encanta ver el duomo mientras va caminando por Florencia. Y así, sin darnos cuenta, llegamos a Venecia. 

Nada más bajarte del tren y salir de la estación, te topas con Venecia en todo su esplendor. Un día de sol, mucha gente por las calles, y en frente tuya, un canal y varios puentes. Todo lo que habías visto en las películas es verdad. No paras de mirar las góndolas, a lo lejos, tan pequeñitas al lado de los vaporetos, las lanchas y los taxis. Mucho tráfico, como en las grandes ciudades, pero con una diferencia. No hay carreteras, solo agua, mucha agua. 

Después de las primeras fotos y cuando consigues cerrar la boca, te pones manos a la obra. Teníamos que coger el vaporeto para ir a dónde habíamos quedado con el chico del alojamiento. Él acudiría cuando nosotros lo llamásemos desde allí. Hasta ese momento nuestro viaje había trascurrido sin complicaciones, pero no todo podía ser tan bonito. El destino quiso que Estefania, subida ya en el vaporeto y asomada por la barandilla, escuchara un "plof". Se quedó mirando, sintiéndose con algo menos en el cuerpo, hasta que lo relacionó y se dio cuenta de que nada más comenzar la aventura, ya había hecho su pequeña aportación al Gran Canal de Venecia, nada más y nada menos. Bueno sí, algo menos, su móvil. Todos lamentamos su pérdida, y más aún cuando nos dimos cuenta de que el móvil se había llevado al fondo del mar el número del chico del apartamento. Pasamos unos minutos pensando qué hacer, qué solución había, cómo íbamos a contactar con él si no teníamos su número, cómo nos vendría a buscar si no sabría que habíamos llegado. Muchas dudas que alguien te callaba contestando: "naaaada, dormimos debajo de un puente, no pasa nada", (hombre, teniendo en cuenta que debajo de los puentes de Venecia, hay agua, algo si que pasa). Pero al final, nuestra querida Yai, nos sacó de nuestra incertidumbre, y sacamos los papeles de la reserva dónde venía el número de teléfono. Ahora ya podíamos disfrutar de nuestro primer paseo en vaporeto. 

Lo que sucedió a esta experiencia fueron más de treinta minutos esperando al dichoso hombre del apartamento, llamándolo cada dos por tres, y diciendo que no, que no queríamos comprar ningún bolso, cada cuatro por seis. Allí estábamos, rodeados de negros que no se daban cuenta que ya veníamos suficientemente cargados, que no nos hacían falta más maletitas, muertos de hambre, y viendo como se hacía de noche. Finalmente un hombre negro se acercó a nosotros diciendo mi nombre y tan pronto como llegó se fue. Dos palabras fueron suficientes para que todos nosotros saliésemos corriendo tras él. En este punto de la historia, yo, no entendía como había llegado tarde con lo rápido que caminaba. Cada vez lo veía más lejos y se camuflaba más en la oscuridad de la noche, hasta tal punto, que me salió del alma, el preguntarle a otro negro "¡ah! ¿eres tú?", que si era él, ya que no paraba de sonreírme al ver que yo pasaba de largo. Pensé que él se había parado y que al seguir embalada, le había resultado gracioso. Pero no. No era él. Lo único que obtuve por respuesta fue que le comprara un bolso. Menos mal, que ahí apareció Estefanía sacándome de mi ignorancia y diciéndome que el que yo buscaba estaba ya medio kilómetro más adelante, y que caminara rápido que se nos iba. Al final lo pillamos y después de varias horas en Venecia, conocimos nuestro hogar durante dos días. 

El fin de semana fue ajetreado, la primera noche sólo dimos una vuelta tranquilita para conocer un poco la ciudad. Nos dio la impresión de ser tranquila, incluso un poco tenebrosa por la noche. Pero todo estaba por cambiar. Al día siguiente, el sábado, nos levantamos pronto con la intención de conocer la mayor parte de Venecia en un día. Y así lo hicimos. Incluso tuvimos la oportunidad de subirnos en góndola, algo que ninguna de las cuatro nunca olvidará.

Pero a medida que nos íbamos acercando a San Marcos, había más y más gente. Se veían trajes de época y muchos turistas con máscara. Después de las típicas fotos con estos grupos, nos adentramos en el bullicio, y el primer sonido que escuchamos ¿cuál es? Pues unas sevillanas. En pleno carnaval veneciano, ves un coro y dentro un grupo de mujeres bailando con algún que otro olé de fondo. Después de esta agradable imagen inicial del carnaval, caminas hacia otro lado. No paras de ver gente, y colores por todos lados, caballeros de la mesa redonda, o jueces del siglo VXIII, así como un grupo de damiselas de la edad media, te quieres hacer fotos con todos, y practicamente, en eso consiste este carnaval. Es un ambiente diferente, mágico.

Al día le sigue la noche, y al turismo le sigue la fiesta. Y qué decir de esa noche, que nos volvimos a casa antes de la una, pero que cada vez que pienso en ella no puedo parar de reir. Miles de momentos destacables, pero me quedo con "Io ho pagato..." Os pongo en situación. Entramos en un sitio a comprarnos un panino para cenar. Yo pago y me salgo a comerlo con algunas de las chicas. Dentro se quedan otras dos. Al ver que no salen me da por mirar, y veo el panorama. Algo había pasado. Una está muy alterada y la otra me hace gestos de "puff, sácame de aquí." Al poco rato, la alterada se asoma preguntando si tenemos un panino, la respuesta es no. Ella vuelve para dentro, no sin antes tener que decirle a un payaso que tenía ganas de bromear, "aspetta, ora no per favore". Todo muy cómico. El hombre de la tienda, un indio, moreno de piel, estaba cada vez más blanco (frase legendaria de Venecia), y los clientes, hartos de la situación, querían que le diesen a la chica aquello que pedía. El problema era que había pedido varías cosas por las que había pagado y solo tenía una en la mano, que en el trascurso de la discusión se zampó. Al final, todo se arregló, ya que el indio, cansado del panorama optó por darle otro panino. Y así, al día siguiente, cogimos nuestro segundo vaporeto, y nos fuimos a casa, donde a las cinco de la tarde, comimos un buen plato de pasta.


jueves, 17 de febrero de 2011

Sobre los exámenes


A pesar de lo que se diga, el Erasmus no es solo fiesta. Como mínimo algún libro en italiano os tendréis que leer, molestarte por hablar con los profesores, y como último recurso, lloriquear un poco el día del examen. 

¿Cómo es el procedimiento del examen en Florencia?

Lo primero que tienes que hacer es apuntarte en internet al apello que quieras, donde veras la hora y el aula en el que se hará. Lo que sigue a esto, es lo peor. El leerte los libros que te hayan mandando y estudiártelos. Poco a poco pasarán los días y llegará el día E. El primero es el peor de todos porque por muchas historias que te hayan contado, tú no sabes qué suerte vas a correr. 

Llegarás al aula con algo de antelación y verás a todos tus compañeros italianos hablando de sus cosas como si no fueran a tener ningún examen en pocos minutos. Si el examen es a las nueve, el profesor o profesora, se hará de rogar, y aparecerá más tarde. Bastante más. De hecho, a mi me sorprendió que los italianos, al ver que eran y media, y nadie aparecía por allí, no se movían, ni se preocupaban, ni se alteraban, simplemente como si no fuera con ellos la cosa. En España, esa espera se resumiría en el grito a los cuatro vientos de dos palabras “¡¡APROBADO GENERAL!! Aquí no. Cuando por fin se digne a aparecer, tendrás que esperar tu turno para examinarte. Durante esa espera puedes entrar y salir del aula a tu bola, pero al final te llegará la hora. Te levantarás mientras recuerdas por encima todo lo que te sabes,  y te acercaras al docente. Un par de intercambios de palabras, como “oh, España”,  “che bella”, y al lío. La pregunta más recurrente a los Erasmus: “¿Qué recuerdas de este libro?” Aunque he de decir, que  yo tuve bastante mala suerte, ya que me interrogaron bastante en los dos que he hecho. Pero, los dos están aprobados, y mi nivel de italiano, no es gran cosa. Así que, es relativamente fácil aprobar. Por lo tanto, si esto era una de las cosas que te echaba para atrás, vente tranquilo. Al no ser que hagas alguna ingeniería, que por lo que estoy viendo, es un poquillo más complicado. 



En definitiva, todavía no he acabado mis exámenes pero espero tener la misma suerte que con los anteriores.

lunes, 14 de febrero de 2011

Un poco de ocio por Florencia.



Hoy toca hablar un poquito sobre las actividades de ocio en Florencia, la verdad que debe de haber un montón de exposiciones pero todavía no hemos a ninguna.

El año pasado un poco antes de la vuelta por Navidad, descubrimos una pista de patinaje sobre hielo. Es artificial y la ponen más o menos durante un mes desde diciembre a enero. Es picola, y vale unos cinco euros, creo recordar.

Pero la verdad que para pasar el rato con tus amigas está genial. ¡Y sobre todo si vas con alguien que nunca se ha subido en unos patines! Aunque esperábamos muchas más caidas.



 
Y dejando eso en el pasado, que fue hace ya dos meses, recuerdo ahora, un día más cercano. El pasado viernes, fuimos a la feria de chocolate de Santa Croce. Desde lejos ya ves la plaza distinta. No es la misma en la que has pasado tantas noches con la mitad de los erasmus de Florencia, ahora está llena de puestecillos, con vendedores de lo más variopintos. Está desde el que flipa al pagarle con un billete de 50 y las que no paraban de cantar diciéndonos que nos despertásemos. Lo que ellas no sabían, era que la mayoría de nosotras no había dormido prácticamente nada debido a los dichosos exámenes unas, y otras (yo) por algún trastorno del sueño todavía por descubrir. En la feria había todo tipo de chocolate, blanco, negro, de leche de toda la vida, de muchos tamaños y con diferentes formas, bolitas, bolones, cuadraditos, supercuadrados, con forma de plátano, de violín, de corazón, o de vaca lechera. Chocolate con forma de tuercas y fruta en palitos bañada en el chocolate que más te gustase. Todo muy dulce, y porque no decirlo, bastante caro. Pero mereció mucho la pena salir a despejarse, hacer algo todas juntas después de mucho tiempo, y no pensar sólo en los próximos apellos. Esta feria solo dura unos días y la verdad que no se si se repite todos los años, pero como ya lo sabéis, solo tendréis que daros un paseíto hasta Santa Croce antes de San Valentín.


viernes, 4 de febrero de 2011

Algunos datos italianos con o sin interés.


Cuando creé este blog, pensaba en toda la gente que está pensando en irse de Erasmus. Es cierto que yo siempre me había planteado esto porque me llamaba la atención. Es una oportunidad de vivir en un país extranjero, que seguramente, de otra manera, no tendría. Cuando empieza el curso universitario, comienzan las primeras jornadas sobre el Erasmus, donde se hablan de los destinos que hay para cada carrera, así como de las plazas que hay, de lo que se exige (nivel en el idioma de destino) y de lo que hay que hacer para solicitarlo.

Una vez vistos los destinos, la primera duda es ¿dónde? ¿Cuál será el mejor sitio? Yo lo tuve fácil ya que entre unas cosas y otras solo me quedó como opción Italia, y como siempre había querido conocerla, pues genial. Para saber cuál es la mejor opción si no hay alguna que te llame en especial deberás informarte a fondo sobre todas las ciudades que se te ofrecen. Ya sabes, internet es un factor importantísimo en esta búsqueda.

En esta entrada, yo me centraré en el Erasmus en Florencia, en el antes y en el ahora. Algún día, hablaré del después.

Por lo menos yo, cuando me plantee de verdad el venirme lo primero que hice fue teclear en google: “Erasmus Italia”. Más adelante, me adentraría en la búsqueda, concretando la ciudad, Florencia. Hoy en día todos los datos están en la red, la historia, el gobierno, la religión, la economía, la demografía, la geografía, la cultura, los deportes. Prácticamente todo. Puedes saber mucho de un país sin haber estado nunca en él. 

Pero a mí, me venían muchas dudas y algunas de ellas las resolví gracias a relatos de Erasmus que ya habían paseado por Il Duomo antes que yo. De ahí, la existencia de este blog.

La primera, fundamental si al final decides irte de Erasmus es:

¿Qué papeleo debería hacer antes de ir y una vez allí?

A parte de hacer el correspondiente al Erasmus (no me adentro mucho porque tus coordinadores te lo explicaran perfectamente), deberías hacerte la tarjeta sanitaria europea, es para tener cobertura sanitaria en todos los países europeos (como su nombre indica). Por experiencia propia, y a pesar de que no soy de ir al médico, es muy pero que muy recomendable. Solamente tienes que ir a la seguridad social y solicitarla. Es gratis y te durará uno o dos años. Por cierto, si os pasa algo que no es de mucha urgencia, no se te ocurra ir al hospital. Hay una especie de clínica cerca de Santa Croce, (vía Malcontenti, 6). Donde también hay una de las mensas (conocida como la de los ancianos), donde quizá sea en la que mejor se come. 

Otra cosa importante es el banco. ¿Cómo sacar dinero allí? Con tu tarjeta de España no, ya que te cobran un 4% de comisión. Una pasta. La mejor opción es buscar una sucursal de Caixanova en tu ciudad y hacerte su tarjeta, ya que no cobran ningún tipo de comisión. Si como en mi caso, no dispones de este banco en tu ciudad, deberás hacerte una cuenta en un banco italiano. Te recomiendo el Sanpaolo. Y otro consejillo, ten cuidado en qué cajeros sacas dinero. Siempre mejor dentro del banco. Si no sabes por qué te digo esto, lee el post de la odisea del banco y lo comprenderás. 

Una vez aquí, durante los primeros días deberás hacerte el código fiscal (vía Sta Caterina d’Alessandria, agencia delle entrante), te recomiendo que vayas bien pronto ya que los números se agotan y parece como si estuvieras en la jungla. Es como un DNI italiano y te servirá para el alquiler del piso (aunque no siempre lo piden) así como para contratar internet o hacerte la tarjeta en el banco. 

Durante los primeros días también deberías hacerte el carnet de la mensa (via Antonio Gramsci). Las mensas son comedores universitarios donde por un módico precio (3 euros) pues disfrutar de un primero, un segundo, postre y toda la bebida que quieras. Seguramente, al principio vayas bastante, pero al final, acabarás comiendo pasta y arroz en tu casa. Entre que se llenan mucho, que hay bastante cola en la fila de la comida variada, y que la gente no para de mirar tu bandeja como posesos intentando averiguar qué hay de menú, decidirás quedarte en casa más tranquilo/a. Pero nunca viene mal tenerlo, y además, es un método para conocer gente. 

También te aconsejo que en cuanto puedas te hagas con la tarjeta ESN (Erasmus Student Network), con la que podrás acceder a plazas en viajes organizados, obtener descuentos en fiestas, etc. Se trata de una asociación que tiene el fin de organizar eventos para nosotros. Los puedes encontrar en facebook. 

También voy a introducir en este apartado la manera para comunicarte con tu gente en España y con las personas que conozcas aquí. Se trata de dos soluciones: WIND y Skype. Tráete un móvil liberado y cómprate una tarjeta italiana de la compañía wind. Prácticamente todos los Erasmus somos wind ya que ofrece llamadas y mensajes gratis por dos o tres euros a la semana. Al mes, unos diez.
Para a hablar con tu familia y amigos, usa skype. Un programa donde aparte de hablar, puedes ver con quien hablas. Y es gratis. Pagarás lo mismo por internet usándolo o no.

Otra duda y también bastante importante y que surge de las primeras, es:

¿Cómo serán las clases, la facultad, la universidad? 

En España, yo ya sabía que los exámenes solían ser orales, que se puntuaban sobre 30 y que con un 18 apruebas. Creo que mi conocimiento sobre la vida universitaria se basó en eso. Me quede un poco traumatiza con eso de que los exámenes son orales (soy muy tímida), y quizá no quise investigar más por miedo a lo que podía encontrar. 

Facultad de letras
Una vez aquí, descubres que las facultades están repartidas por toda Florencia. La de letras que es la mía está muy céntrica (vía Laura) y es un edificio totalmente nuevo. Tiene 4 plantas, hay clases enormes, y clases más pequeñas, unas de ellas se llaman Laboratorio a las cuales normalmente es obligatorio asistir.


En el segundo piano está la amiga de los Erasmus, Francesca. Según le pilles el día, será borde o amable. Te dirá a todo que no, incluso a mandar el fax de llegada o te propondrá soluciones. Yo ya la he visto de todas las maneras pero ayuda mucho que sepas hablar italiano. Si no sabes, se tensa. En el despacho de Francesca es donde tienes que venir a cambiar todas las asignaturas. Sí. En España, te volverás loco en la página de la universidad (http://www.unifi.it/mdswitch.html), primero buscarás tu facultad, leerás mil guías sobre Florencia, buscarás y buscarás hasta dar con un plan de estudios de otro año. Verás asignaturas que te podrán convalidar. Tu coordinador te las firmará y te iras de España con la seguridad que aporta el saber que asignaturas vas a cursar. Pues bien, todos esos quebraderos de cabeza pensando “¿y ésta, me la convalidará por esta otra?” “¿antropologie culturale? Suena bien”, “¡anda, esta tiene diez créditos y como se parece a esta y a esta otra, con una me puedo quitar dos!”, no valen absolutamente para nada. Cuando llegues aquí te darás cuenta de que esas asignaturas este año no se ofertan, o si lo hacen es en el segundo cuatrimestre. Así que, mi consejo para esto, es no comerse la cabeza en España, que ya lo harás aquí y mucho. Y otro, es que te aprendas el email de tu coordinador, ya que durante los primeros días vas a mandarle muchos correos. Espero que como yo, tengáis alguno que responda pronto. 

Pancarta en la Universidad.
Una vez que eliges las asignaturas, estás preparada para empezar las clases. En mi caso fue sobre el 19 de Octubre, ya que otra cosa no, pero huelgas de estudiantes en Italia, hay muchas. Crearse un buen horario aquí es un poco complicado, a mi no me quedó más remedio que ir por la mañana y por la tarde. Las clases de una sola materia suelen duran de dos, a tres horas, teniéndola tres días a la semana. Creo que no hace falta que diga, que son en italiano. En algunas hay que hacer trabajos, pero en muchas otras no. ¿Cuál es la materia de estudio? En mi facultad estoy acostumbrada a ir a la copistería y pedirle los apuntes de cierta asignatura a Ana, deseando que me dé un “minitocho”, y no solo por lo que valen las fotocopias sino porque es lo que me tengo que estudiar para el examen. Aquí, los profesores te mandan libros, libritos, o libracos. Algunos de 100 páginas, otras de 300, y hasta de 600 los he visto. Tú te lo lees, y el día del examen le sueltas todo lo que te sepas y contestas a sus preguntas. Y allí mismo te pondrán la nota. Esperemos que sea siempre más de un 18. De todas formas, tienes tres “apellos” para intentarlo y quitarte créditos. Como hay tres días diferentes para examinarse, cada uno se apunta por internet al que quiere ir. Y ya sólo queda, estudiar, memorizar y que ese día te digan “In bocca al lupo” para desearte suerte.

Si por el contrario, no vienes a la facultad de letras, tendrás otra facultad a la que ir (no todo va a ser fiesta ¿no?), hay varias de las que podríamos decir que están en Mordor, o lo que es lo mismo en el futuro. Mis compis de diseño industrial y de telecomunicaciones, tienen que pillar una bus,guagua que tarda casi una hora. Las ciencias sociales se encuentran en Novoli, a dónde también tendrás que ir durante los primeros días para hacerte el libreto, que con este nombre lo que yo me esperaba era un cuaderno bien mono donde aparecieran todos mis datos, así que teníais que haber visto mi cara cuando me dieron un intento de folio, porque es hasta más pequeño. Lo tienes que llevar a los exámenes ya que es dónde te ponen la nota. Bueno, a lo que íbamos, Novoli no está en el centro de Florencia, así que si estudias algo relacionado con las ciencias sociales, tendrás que pensar en qué merece más la pena, si vivir en el centro, que es dónde se sale, y desplazarte todos los días hasta tu facultad, o vivir en Novoli, y cuando salgas de fiesta en el centro (cosa que harás, y mucho) esperar hasta las 5 o las 6 para poder volver. Al no ser, que quieras ir a piedi o en bici. 

Por aquí, corre el rumor de que si eres alumno de Educación Física, vengas sin pensártelo dos veces, en cambio, si eres uno de derecho, lo vas a tener un poco más difícil. Otra cosa importante, es que hay asignaturas que en España son muy fáciles, pero aquí no, y otras al revés. Siempre puedes ir a muchas al principio hasta elegir la que más te convenga. Y tranquilo, que puedes cambiar el acuerdo varias veces. Todo esto ya lo vivirás cuando vengas. 

Pues una vez que te has informado sobre la vida académica, piensas, para ello tendré que vivir en algún sitio. Así que la siguiente incógnita es ¿residencia o piso? ¿piso completo o una habitación? ¿individual o compartida? ¿en el centro o más alejado? ¿a cuánto estarán los alquileres? …

Sí, un montón de dudas. Pero normalmente cada uno suele saber de antemano lo que prefiere y lo que se puede permitir. En una primera rastreada descubrirás que las residencias no las recomiendan para nada. Son caras, tienen horario para volver, y al menos en una de ellas, no tiene ni comedor, ni cocina. Sólo un microondas. Por lo tanto, las descartarás. Te quedas con la opción del piso. En los foros suelen decir que esperes a estar en Firenze para alquilar el piso, que reserves en un hostal varias noches y que una vez aquí te compres la famosa pulce, dónde vienen anuncios  de pisos para alquilar, pero para mí, fueron dos euros malgastados. Es cierto que lo que hay que hacer es buscar el piso desde aquí, pero cuando mi compañera y yo llamamos a los anuncios de esta revista, sentadas en las escaleras del Duomo, descubrimos que pertenecían a inmobiliarias, por lo tanto te cobrarían el doble de lo que tenías pensado al principio. Así que la pulce se queda en el hostal mientras tú pateas las calles de Florencia buscando anuncios de pisos. En mi caso, quería un piso para mi amiga y yo, a poder ser las dos solas, y cada una con una habitación individual. Esto es un poco complicado. Lo más fácil para encontrar piso es venir solo, ya que encontraras múltiples ofertas de habitación en pisos donde ya viven otras dos o tres personas. En los casos que conozco dónde la gente venía con alguien, hemos acabado en una inmobiliaria. Es lo más rápido a la hora de encontrar un piso en el que estés agusto ya que vas a pasar nueve meses de tu vida. En mi caso, tuve que alargar el periodo en el hostal, y tuvimos suerte, ya que al menos nos quedamos en el mismo. Se de otras personas que pasaron pos varios hostales hasta tener la dicha de encontrar piso. 

Tengo que decir, que en cuanto a alquileres, están caros. Un piso en el centro, puede costar al mes cerca de 900 euros. También depende de cómo sea. Normalmente suelen ser pisos muy antiguos, con aspecto sucio, sin muebles modernos. Algunos son para echarse las manos a la cabeza. El mío es perfecto. Pero también pago por él. Normalmente la gente acaba pagando cerca de 400 euros, con o sin gastos incluidos. Para comer, una vez que hayas pasado de la mensa tendrás que fare la spesa. Los supermercados más baratos son el  Conad, el Esslunga  y el Coop. 

Estos son los interrogantes más importantes y que cuando las resuelves, decides tirarte de cabeza a esta experiencia o por el contrario, te echas para atrás. Si sigues con la idea, tendrás todavía más preguntas, relacionadas con la vida allí, la cultura, la gente…

¿Cómo será la gente en Italia? 

Tenemos una vaga imagen de cómo son. Sobre todo los italianos. Una vez que elijas Italia como tu país de destino Erasmus, si eres una chica, el comentario se repetirá vayas donde vayas, ¡ay los italianos!,  mujeres de mediana edad casadas y con hijos que te dirán ¡ya me gustaría a mí irme también!. Pues no, señoras y señores. Es como lo de que en España solo se duerme y se sale de fiesta, y solo están los toros. Por lo menos la gente que yo he conocido por aquí es normal. Exceptuando a algunos personajes de los que hay en todas partes. Eso sí, quizá debas tener cuidado con todos aquellos llamados, Blamir, Blemir, Ceril, Bibil, y todos aquellos de dos sílabas tan parecidos entre sí que no sabes ni distinguirlos. 

Eso que pasa en las películas de ir caminando tan tranquila por la calle y que te persigan cinco chicos diciendo¡ signorina bellina!  NO pasa, aunque el Ciao bella no te lo quita nadie, lo seas o no. Además, hace demasiado frío como para entretenerse en la calle con eso.


Algo que seguro que te has preguntado es ¿cómo será salir de fiesta en Florencia?
 
Yo solo te puedo decir que cada noche avala una experiencia nueva. No sé si es Italia, Florencia, o el Erasmus, pero nunca me lo había pasado tan bien de fiesta. Cierto es que no hay grandes discotecas, y que los locales que hay cierran a las cuatro, pero entre unas cosas y otras te lo acabas pasando genial. También hay dos o tres locales que cierran a las ocho, pero la verdad que yo no los recomiendo. El primer mes y medio, pasarás las noches en Santa Croce, harás esa plaza tuya, aunque poco después cambiarás de sitios. Unos días visitarás al porce, y otros incluso irás a Santa Maria Novella. Cada fin de semana una cosa diferente. Cuando cierre la discoteca desayunaras en los diversos “fornos” algún dulce recién hecho, así que no hay queja. 

¿Qué tal estarán las pizzas, la pasta y los helados? 

En todos los sitios a los que he ido y comido pasta ha estado muy pero que muy buena, pero no puedo decir lo mismo de las pizzas. Yo me quedo con las de la gigi en Lanzarote, pero seguiré intentando encontrar una rica, rica. En cuanto a los helados, durante el primer mes los comerás a todas horas. Están muy buenos, recomiendo una heladería picola que hay en vía Benci, dónde los helados están deliciosos y de momento, es donde más barato los he visto, a la vez que es dónde más cantidad te dan. Así que no se pueden ir de aquí sin probarlos. 

¿El tiempo?

Se resume en que cuando llegas a mitad, finales de septiembre, y estás por las calles buscando piso, y te de el sol, estarás en manga corta, en el otoño puedes salir a la calle con el jersey que ya te habrás comprado que pone “Università di Firenze” (en el mirador de Michelangelo son más baratos), y a partir de noviembre, no te quitaras el abrigo de encima, al que poco a poco, según pasen las semanas, le añadirás, los guantes, la bufanda, el gorro, y todos los complementos posibles. ¿Nieva? Pues sí, aunque se suele decir que solo lo hace una vez en la ciudad durante todo el invierno. Y además, a lo grande. Espero que justo en esas fechas no hayas decidido volver a España porque lo tendrás un poco difficile. No suele haber humedad y durante diciembre suele llover bastante. 

Candados del amor
¿Qué cosas se pueden ver?

Puff. Si esta entrada ya es larga de por sí, contestando a esta pregunta la podría hacer eterna. Como ya hay muchas páginas en internet que responden a esta pregunta, yo solo puedo decir que a cada paso que das por la calle ves algo que te llama la atención, y que a pesar de haber pasado muchas veces antes por ahí, nunca habías visto. Es genial. Es arte en estado puro, y hasta el más mínimo detalle esta cuidado. Si te gusta la fotografía (como a mí) disfrutarás como un enano. (Qué manera más elegante de quitarme trabajo de encima, ¿verdad?). 



¿Desde Florencia, puedes visitar otros lugares?

La respuesta es sí. Tiene una conexión de trenes con múltiples pueblos de la toscana y ciudades más importantes. Los sitios más cercanos (y por lo tanto más baratos) son, Pisa, Livorno, Arezzo, Siena, Lucca, Pistoia, Prato, Grosseto. Y no te podrás ir de aquí sin visitar otras ciudades como Milán, Bolonia, Roma, Verona, Venecia. Aunque estas están más lejos y por consiguiente, los trayectos son más caros. 

Aunque el aeropuerto de Florencia no opera con aerolíneas de bajo coste, el de Pisa, a solo una hora de camino, si lo hace. Por lo tanto, tienes la posibilidad de viajar a multitud de sitios de Europa por un precio muy asequible. 

Bueno, sí, sé que me he pasado, pero veía necesario hablar de todo esto en un blog dedicado al Erasmus.
En definitiva, no sé cuáles son los motivos de otras personas para irse de Erasmus, pero en mi caso, las ganas de vivir en otro país, de conocer a otras personas y lugares, de practicar un idioma, de divertirme, y de tener una experiencia de la que me acordaré toda la vida, quedan más que cumplidos, y eso que solo he vivido la mitad de mi Erasmus.



jueves, 3 de febrero de 2011

Porque la sanzanobi da para mucho...

Trabajador

A falta de unos días de los exámenes, y en plena semana de lecturas y repasos, te entretienes con cualquier cosa, y como ya no hay mosquitos (normal con el frío que hace, y miedo me da cuando venga el calorcito), y moscas no entran porque tampoco es que abra la ventana demasiado, pues unos días te entretienes flipando en colores al ver a un trabajadosr subido en la ventana de enfrente cual pajarillo y sin miedo a pegarsela, y otro, ves por primera vez, como los bomberos apagan un pequeño conato de incendio a veinte metros de tu casa. 

 Al volver de la facultad, (íbamos para resolver papeleo, si aún estamos así) vimos como dos camiones se dirijían a nuestra calle. A ver qué ha pasado y dónde. 

Eso de haber dejado el calentador encendido por miedo a no que no pueda volver a encenderse ya no me parecía tan buena idea. Eso sí, ese pensamiento solo permaneció hasta que vi que no era en nuestro piso, a pesar de que tan sól estaba a unos veinte metros. En definitiva, no se si toda Florencia será así, pero en esta calle cada día pasa una cosa nueva, y no hace falta morirse de frío en la calle para verlas, que de momento es una gran ventaja.

Vigili del Fuoci

Por lo demás, leyendo bastante en italiano. Aqui te suelen mandar dos o tres libros de cada asignatura y en el examen (oral) le sueltas todo lo que te sabes y contestas a sus preguntas. Ya ire diciendo si saco más de un 18 o me quedo en el intento. ¡Espero que haya suerte!

Esta mañana hemos ido a hablar sobre Il Tironicio (las prácticas de la carrera) pero como suele pasar, la persona que debe estar todos los jueves en su despacho de la tercera planta, no estaba. Así que de vuelta a casa un poco enfafada y a esperar (como todo el erasmus) al próximo jueves. Si consigo quitarme las practicas y la mayoria de las asignaturas, a final de año, sere diplomada. La sonrisa en la cara al escribir esto es inevitable. En fin, espero que sí.